Como aquellos que se aman en la distancia
encerrados en el pasado
recordando con desidia
todo lo que de alguna manera ya se ha abandonado.
Imaginando una vida diferente
con riesgos y aventuras
sin alguna garantía evidente
pero con certeza de riesgo y poca mesura.
Con la edad ya suficiente
para aun no pensando en cambiarla
y necesidad de un cambio imprudente
nos decimos día a día que una vida sin amarla
no es vida,si no nos queda algo pendiente.
Todopoderoso no seremos
ni omniscientes
pero todo aquello que hemos amado
sigue en nuestra pequeña mente.
No pasa nada por dejarla volar un momento
pues por pequeña que sea cada mente tiene su momento
aquel de escapar e imaginar otro mundo imperfecto
en el que se pierde todo por defecto
pero lo cambiamos en ese suspiro de aliento
por otra vida y otro cerebro.
En el que no se tienen tantos pies de plomo
nos sacudimos y lo tiramos por tierra todo
viviendo al día,que es como se ganan los logros.
Algún día esa mente tomará cuerpo
e irá a donde le diga cuando ebrio se encuentre
y descubrirá que quería ir a lo sumo más lejos
y que esa ventana se le quedaba pequeño.

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