¿Qué es el paraíso?…
Yo no lo sé.

Tal vez, aquellos largos kilómetros
De palabras,
Que alumbramos; que recorrimos ambos,
De camino a casa.

Tal vez, aquella tarde de verano.

Recordarte en aquella tórrida y mansa tarde.
Como el zénit de cada añejo albor;
Como si en todas las tardes que te suceden,
Solamente, nos distanciasen aquellas horas
Del hondo anochecer.

O en la inocente bondad
De tu rubor sincero;
Como reflejo de dos vivas partes,
Del amor que lo contempla.

Aquella noble mirada.
Aquellos años, en tus ojos
De lejano fin.

Tus ojos frente a los míos.
Nosotros sólo indefinidamente…

Tal vez, toda aquella línea, o arruga
De mi memoria, sería entonces dorada;
Como cada brote,
De cada uno
De los celestiales suspiros solares,
Que fecundan; colorean, y arrancan
A la Tierra, cada centímetro de muerte;
Bajo un abrigo de tinieblas.
Bajo las sábanas de un lecho de barro.

Tal vez, el paraíso sean: las lágrimas; la gloria supuradas,
De cada fugaz y limitado instante
Del alma;
O la eterna, la divina ceniza cremada,
Que regia permanece
En su mortal añoranza.

Y la esperanza
De soñar, nuevamente, en el preñado vientre del universo,
Contigo.