Elegía a mi Padre

Aprendiste a volar súbitamente como cuando las olas del mar golpean las rocas y saltan en vuelo sus gotas en el espacio infinito
Te fuiste muy lejos donde solo mis pensamientos y recuerdos pueden llegar, pero en mi alma y mi mente  vive tu risa de soñador y bohemio vive tu espíritu ancestral, por eso me siento contento de haberte conocido de haber podido secar tus lágrimas y estrechar tus manos de hombre puro y verdadero, hasta siempre buen amigo, padre de mi alma y de mi ser.

Otto Enrique Sifontes P