Debido a una mala racha,
el otro día me contaron
que la encontraron borracha en su casa.
Sola, desnuda y en desamparo.
Rodeada de libros robados,
de argucias y hechizos que otros la habían provocado.
Con lágrimas y veneno vomitado
que hicieron en la moqueta,
no un río, pero si un charco.
Con los ojos perdidos en órbitas,
de otros planetas encantados.
Con las uñas rasgadas y rotas
de haber querido salir de un barro.
Con roturas, hilvanes, agujas…
que fue sorbiendo de cada vaso.
Así fue aquel día,
así fue como me lo contaron.