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UBÉRRIMA VEJACIÓN (Experimental Neosurrealista)

UBÉRRIMA VEJACIÓN
( Texto Experimental Neosurrealista )
Autor : JOEL FORTUNATO REYES PEREZ

Dónde la luz agita
sus alas de sombra
en las arrugas
de las viejas paredes
de los viejos techos…

La evolución es cada vez más acentuada, como herencia
no comprendida, contentándose con sembrar las cenizas
que no han logrado invadirla en su totalidad. Sin tratar
de ver lo que enseñan los hechos mismos, y en que caso
complejo conjunto se enmarcan. Mostrando así, cierta
repetición periódica de los elementos, al no hallar más
salvación que en la penitencia, del porqué, cómo, y
cuándo, el ciprés se ha hecho una espiral que rechina,
y se queja del veneno, en su pureza morboso, dotado de
dulzura y de consuelo desterrado… ¡Vejación atesorada !.

Acariciando al silencio
con la espuma del viento
rompiéndose en pedazos
la sangre llora
su memoria buscando…

Incluso cuando la muerte conserva su lugar preponderante,
y logra mantenerse en todos los niveles que sostiene con
la esperanza de su buen final, sin ser agotado por esta espera,
en la polimorfia, que puede reducirse siempre a la misma luz,
en todas las figuras, invulnerable, delimitando su dominio,
conservando los sitios declarados patrimonio de la vida,
difícil, desvastada, respaldando proyectos sin acceso a la
medianoche, relampagueando sus obscuridades artificiales,
sin apasionarse por el trabajo, ni tomarlo demasiado en serio,
por la ruda encina y las nieblas levantadas… ¡ Ubérrima cascada !.

Garabateando la tarde
frágiles llamas
son maleza
usando múltiples rostros
¡ Más que ceniza más que olvido !…

Por otro lado, ser joven y viejo al mismo tiempo tiene su atractivo.
Llegado el espejo, cuando se ha quedado ciego, por la historia del
siempre sangriento movimiento, en relación con las otras placas
tectónicas, que no pueden hablar ,siendo carnívoras de cuatro ojos,
en el segundo dedo de belleza letal… Aunque la regla que da el
volumen de un ortoedro, como producto del área de su base por su
altura, haya resistido el paso del tiempo, más allá de la existencia de
los cinco poliedros regulares, sin bien hay otros cuerpos más ligeros,
con su sensualidad inscrita en una esfera tibia y húmeda, como el
cilindro y el cono, que no están limitados por poligonos insensibles,
sino por superficies curvadas… ¡ Oh, ubérrima vejación del espacio!.

Ahí, dónde termina agotado,
merodeando solitario
el último inmortal
pierde la fe
finalmente comenzando… ¡ Al morir la muerte su muerte sólo !.

Autor : JOEL FORTUNATO REYES PEREZ

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