Encuentro en tu imagen una admiración y una interrogación,

como dos mundos en uno solo,

hecha la amargura del lado que no deseo conocer,

me inclino por la dulzura de tu amable ser.

 

Deseo cultivar el acceso a un corazon amigo,

que no se cierre en la vanidad de un ego,

sino en el sentido de una admiración,

en aras de tu gran ser.

 

Eres como el paisaje del pintor,

que entusiasmado plasma la imaginación,

en un sin fin de trazos pintorescos,

retocandolo de hondas emociones.

 

No siempre en la realidad aparece la fantasía,

pero tu apareces como la alegría,

con el corazón amable, y,

lleno de sinceridad y comprensión.