Somos tan efímeros, un abrir y cerrar de ojos del creador
Somos motas de polvo sin ningún esplendor
Somos materia que pierde su forma al decadenciar
Y seremos olvidados sin derecho alguno de denunciar.

Somos esclavos de nuestras propias acciones
Somos culpables de que no lleguen ciertas oraciones,
Somos esto y lo otro nada bueno en verdad
Somos frases inconclusas de nuestra realidad.

Somos carne colgando de débiles huesos
Somos el cáncer de la naturaleza
Somos todos sin excepción un dolor de cabeza
Y sobre todo somos estrés para nuestros hermanos.

Somos desperdicio de oxígeno
Somos robo de sonrisas falsas
Somos plantas marchitas
Somos tan solo niños tomando del «ceno».

Somos un manojo de arena del universo
Somos piedras blandas con un corazón terso
Somos ambición descontrolada
Pero a la vez no somos nada.

Porque estamos destinados a ser
Pero al no ser perdemos las ganas de conocer.