Tantos pensamientos atraviesan mi mente, unos primorosos otros astutos. Sin embargó los que rigen son los más canallas, perversos, rufianes, simplemente son esquinados. Lo mordaz es que pienso en el amor. Una sonrisa se apodera de mi rostro, pienso en el amor. El amor que no se menciona, pero el que estremece todo nuestro ser. Aquel que se llama amor sin límites. Ese amor que te hace olvidar el mundo, el sonido, el movimiento de la vida sólo queda la acción.