Si te digo que te amo, pon atención,
que no es de mis labios donde vienen las palabras.
Si te digo que te amo, el sonido no sale de mi garganta;
es mi corazón que a toda potencia grita lo que siente,
con cada latido que da; no con frases prostituidas ya por muchos,
sino con anhelos de vida y sueños puros.

Si te digo que te amo, no se te haga costumbre el escucharlo,
pues mi voz no pretende copiar palabras prefabricadas,
ni repetir oraciones de otros,
pues confesarte que te amo no es para mi la cuota diaria a pagar
para mantener tu amor.

Si te digo que te amo, una y otra vez, es que quisiera descomponer las palabras
letra por letra, sonido por sonido, para resignificarlo todos y darles un sentido nuevo
en cada repetición.

Si te digo que te amo, lo que pretendo es cantar con la voz de mil ángeles
mi plenitud en tu sonrisa,
mi deleite en la melodía de tu voz,
la lluvia fresca de tu abrazo,
el enervante olor de tu piel,
la mañana que renace en tus ojos
y el manantial de vida de tus labios.

Si te digo que te amo, desprecio cada sonido que exhalo,
impotente por la injusticia de querer atrapar tantos sentimientos
en vocablos baratos y necios
que son cual postales que quieren expresar secretos, verdades falsas, faltas de experiencia.

Si te digo que te amo, ¡guarda silencio!,
y no interrumpas intempestivamente con un «yo también»,
calla y entiende, que trato de decirte:
que te anhelo, que te extraño, te deseo;
que son tuyas mis manos para tocarte, mis ojos para verte,
mis labios para besarte.
Que te doy mi vida toda, ¡anda tómala!
Que sufro por tu ausencia y lloro hasta la sequía,
que pienso en el pasado, disfruto mi presente y desespero por el futuro.
Que río sin motivo, qué sueño despierto; que camino, corro, vuelo y caigo hasta el infierno
en un solo instante.
que ya no se que más hacer si no es vivir por ti.

Si te digo que te amo, es que voy contra corriente, contra tiempo.
Que me paro en un punto sin pasado ni futuro,
pues un «te amo» de mi boca no envejece, es joven como el primero que te di,
que es el mismo que te he dicho desde entonces,
el mismo que te diré con las últimas fuerzas de una vida que se acaba,
pues si te digo que te amo, lo hago con la misma pasión que no cambia.

Amor mio, comprende que, si te digo que te amo, es mi ser todo quien te suplica a gritos:

¡Di que me amas, tanto como yo a ti!