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Poema tuyo y mío, poema de los otros (pag 77 a 83)

Poema tuyo y mío, poema de los otros
77
“ La palabra poética es un sinsentido;
pero ahí radica su potencia, su extensión, su diferencia”.
LINDEZAS
Creímos que todo estaba,
roto, perdido, manchado,
pero dentro sonreía,
lo verdadero esperando.
Si los rayos son heridas de sol
y las gotas, sangre del mar,
da igual en cualquier lugar,
plantaré mi corazón.
LECCIONES
Tenemos hoy que aprender,
lección de una vez por todas,
saber ganar y perder,
y el período entre victorias.
Poema tuyo y mío, poema de los otros
78
PRENDAS
Prendas dirigen mi vida
y son más bien femeninas
cabecita enloquecida,
tangas, medias, poesías
razones, igual, las mías,
tensas pues como una liga
Les pregunto transeúntes
que en sus coches van a cien
que aventuras, ¿hubo lustre?
en sus días y en sus vidas,
caras chinas, definidas
piernas largas de vainilla
pies de fresa y manzanilla
en sol grande que refleja,
con sus gafas amarillas
tus destrezas, mis destrezas
aquí sentado en mi silla
no hay dolores de cabeza.
Tu risa ahora es mi risa
Tus días ahora mis las días
yo despacio, tú sin prisas
vamos hoy cabeza abajo
pasando días si acaso
luz en nuestras coronillas
sigo despacio, despacio
ser volando entre polillas.
Poema tuyo y mío, poema de los otros
79
MIS AMIGOS
Cuando me fui eran chiquilines,
eran felinos de ojos grandes, de espabilados,
que cantaban en el parque del oeste.
Eran vestigios de la infancia,
sin Julio Verne, ni Salgari,
pero eso si, con Calasanz y con campanas,
con excursiones a La Manga y a Gandia,
playa para todos, brasas y Asdingos.
Infancia de otros juegos taciturnos,
y tardes de domingo, largas, sin explicaciones.
Cuando me fui eran jóvenes,
hoy han crecido casi todos,
son hombres y mujeres cuerdos,
que escriben cartas y tienen hijos,
se casan y se compran casas.
Quizá un poco a todos,
les debo los mejores recuerdos de mi infancia,
la gloria gratis de ser adolescentes.
Poema tuyo y mío, poema de los otros
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“Recuerdo cuando era niño y aún no me cabía el dolor en las manos.”
NACHO
N adie es mejor más cercano
A pesar de la distancia
C uentas con mi confianza,
H ieres y curas, me alcanzas
O rgullo por ser tu hermano.
JORGE
J uventud en sus entrañas
O tal vez ideas claras,
R isas sinceras, miradas,
G estos seguros, doy gracias
E res gran parte de mi alma.
Quiero rendir un tributo especial a mi madre, quien como un Noé cariñoso, entusiasta y comprensivo, ha guiado hábilmente este navío, lleno de extraña prole, por los tempestuosos mares de la vida.”
Poema tuyo y mío, poema de los otros
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“Ser es un fui, que un no soy yo, contempla”
EL MAR (Eso que suena…..va y ven…)
Todo el que se sienta o yace frente al mar en una playa desierta, tiene una razón y mil preguntas, busca la tranquilidad y la inmensidad que divisa, intenta serenarse bajo la excusa de tomar el sol, estas personas están de Septiembre a Mayo; luego en los meses de Junio, Julio y Agosto, llegan otras, que a veces no piensan nada. Toda persona que encontré en estos meses, en estos años de vida, tenían una lucha, una crisis existencial. Algunos estaban en derrota, alguno en doma.
Yo busqué serenidad, tranquilidad, volver a los orígenes de la vida, cada vez que me acerqué al mar, al río o al bosque, al desierto o al glaciar, al amigo y al extraño; al extranjero o al cotidiano vecino o familiar.
Quizá intenté durante algunos años encontrar el sentido de la vida, actualmente sólo hago una cosa, soy mucho más modesto; simplemente la vivo.
Ahora me acerco y converso con cada mujer como si la conociera, devoro cada rayo de sol como si fuera el último, recibo cada día y más hoy con un, ¡¡Si, quiero! y abro los ojos cada día como si me interesara despertarme. No me entiendan mal, me gusta la vida, en general me resulta brillante y desconcertante, será que aún me asombro de todo, una planta y una palabra, una caricia. Sigo recogiendo piedras y palos, ya tengo suficientes para apuntalar mis ruinas, incluso para construir algo bueno contigo, mantengo un gajo de mi corazón a salvo. Es quizá el último, que he puesto desde hace algún tiempo a buen recaudo Amaya entre tus manos.
Para Amaya siempre.
Poema tuyo y mío, poema de los otros
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LUGARES DE AMOR
Son pocos inesperados, en realidad no son tan pocos, pudiera ser cualquiera. La primavera está un poco restringida, se nos acaba ya, a veces es mejor el verano y esas grietas que el Otoño deja al chocar con los Domingos, en algunas ciudades ya de por si amarillas como soles.
El invierno elimina muchos sitios, quicios de puertas orientadas al Norte, puertas desquiciadas, orillas de los ríos, bancos públicos en parques lúdicos; las ordenanzas además proscriben las caricias y el “no tocar” peligro de ignominia, puede leerse en algunas miradas, quizá queda el recurso de andar sólo, de intentar vaciar el alma de ternura, hasta secarlo y llenarla de hastío y de indiferencia, en ese tiempo hostil. Pero hoy no es opción, la Primavera da sus últimos coletazos, multiplicando esos lugares, caminan las flores, cada esquina es propicia para que entre sin permiso el amor en nuestras pupilas, hay camisas abiertas y ombligos como abismos, los transeuntes, transeuntas intentan mantener vivo a ese niño pequeño que se toma a si mismo tan en serio, presumen de sus miserias, vivimos peligrosamente sin mascarillas para las alergias, ni para todo lo que flota en el aire en esta primavera que se nos está haciendo verano sin permiso y sin darnos cuenta.
Poema tuyo y mío, poema de los otros
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Hay también planes de vacaciones y de huídas, de trabajos y de viajes y por cada oportunidad que muere, por cada pudo ser y no fue, nacen diez, mares de margaritas en el tranquilo campo donde escribo estas líneas. Quedan los fragmentos de poemas en las terrazas, en los jardines de las facultades, en los cafés con encanto, en los conciertos, incluso en alguna sala prohibida de alguna oficina, hospital o cárcel, esquirlas de poemas inventados, ese “ojala señorita pudiera escribirle una melodía tan clara que pudiera evitar, un poema tan directo, sin artificios, una lanza, que pudiera evitar que se volviera loca, que pudiera tranquilizar y refrescar, quitar el dolor de tanto conocimiento inútil y sin sentido”, frases ilustres que pretender componer el libro de cabecera de vidas plenas.
La primavera hace que según ordenan someterse un poco más no haya otra opción que irse soltando otro poco de más, mientras los arados rajan mi tierra, sabiendo que nuestras pérdidas al menos serán los beneficios de alguien, algún día se dejamos entonces de encontrar casas y en algún lugar se encuentra un hogar, el cambio de estación sigue siendo agradable se intenta no hacer demasiado daño a nadie.

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