No se olvida lo que al alma llega,
todo lo que los sentidos graban,
aquello que, aún sin ser dueña, se ama.
No se olvidan los besos, las miradas
los roces y las palabras.
No se olvidan los gestos ni la confianza.
La sorpresa tras la puerta,
el susto al girar mi cabeza, tu voz,
la sonrisa al tenerte cerca.
No se olvidan tus preguntas,
los suspiros, tu delicadeza.
El deseo mutuo de buscarnos
y encontrarnos, en tropiezos
que se planean.
No se me olvida tu nombre, no,
está detrás de cada recuerdo,
detrás de cada cosa que amo,
del camino, del agua,
del sonido del árbol que mece mis sueños,
de la estrella que miro mientras mis
ojos cierro,
pronunciando en mi mente tu nombre en silencio,
y susurrándote siempre un triste,
te extraño,
no olvido,
Te amo.