me secuestraron
la mirada tibia
yace el cuerpo inerte
entre las sabanas de algodón
el rostro de marfil
tan frío y tan casto
que no evoca ninguna ningún recuerdo
esta ahí
varado, entre la habitación
y los sollozos
del desencuentro
muerte maldita
como la margarita que sonreía ayer
muerte coqueta
astuta
y barata
te metes entre cualquier sabana
te acuestas
en el periódico que cubre el frío en la banqueta
o entre la seda que envuelve la vanidad de la nobleza
muerte mía ni tan mía
no me toques
ni me sangres
vete muerte
angel vacio
que no sabe amar…