Acoge asombrado Zéfiro
a Niëbla viölenta.
Perdida ya la esperanza
impregna difunta menta
Flora, torrentes corales.
Calma la cárcel, descansa
Caronte inquieto en su barca.
Hipno sigiloso, ¡ánima
libre! del primer pecado.
Los cinco traidores, ¿dónde?
por la alba bruma engañados.
Bendito fruto del vientre
castaño de nuestro origen,
obscena la florescencia
de corazones que matan
corazones.