Ya no hablo las palabras,
Pues las palabras decaen en una lengua muerta
En un corazón desolado;

Ya no digo nada, pues la nada del silencio me ha callado,
Y cuando trato de decirte algo,
El silencio me ha silenciado;

Ya no hablo las palabras que nos han lastimado,
Porque si el amor fue roca en tus labios,
En los míos ha sido un silencio demasiado amargo;

Ya no hablo las palabras,
Pues la distancia se interpuso entre dos almas que se amaron,
Entonces he quedado muda, pues muda me has dejado;

Ya no hablo las palabras que pronunciaban tu nombre,
Pues tu nombre ahora es sal en mi boca,
Ajenjo para mis labios;

Ya no hablo las palabras de una boca muerta,
Pues la muerte que nos da el olvido es la sentencia
de que todo finalmente se ha perdido.