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La difícil situación de existir..

La difícil situación de existir..

Soy muy mala en el amor, en el arte, soy mala en la música y sobre todo, soy mala en los juegos del azar. Y la vida consiste en uno de ellos. En un juego de fichas encontraras retos, sacrificios, trampas, estrategias injustas pero te propones metas y tienes que alcanzar. Sí eres un mal aficionado puedes hasta caer en la rotunda miseria.
Todo consiste en la practica. Saber que para llevarle ventaja a todo tienes que ser mejor que cualquiera y ganarle a tu contrincante para poder llevarte la victoria aun sabiendo que para ello debes apostar y eso hace que el juego sea jugoso y satisfactorio. Eres consiente que no tienes absolutamente nada que dar y que sólo tenías en tus bolsillos sucios esos pesos para el pan de la noche. Ya qué, tienes que sacrificar lo único que tienes por el reto que te impones a ti mismo y la confianza que generas en ti crece por el movimiento de las fichas. Crees tener tu juego bajo el control de la seguridad que tienes y eso a veces puede ser un error fatal. Pero eso no te detiene. En tu cerebro da vueltas un pensamiento macabro e iluso que ganaras todo aun sabiendo que apostaste realmente nada. No te detienes y continúas jugando hasta obtener una baraja justa y presumible que te permita conseguir de vuelta lo que invertiste y de paso un dinero extra.

El amor también es similar a un juego de azar. Es estratégico. Requiere de retos, sacrificios. También posee trampas infalibles que te puede hacer caer en una miseria sentimental. Cómo esos amores descabellados e incomprendidos. Desgraciados y condenados a ser callados por terror que sigan merodeando en su vida y su única estrategia es el silencio profundo mientras se disfrutan juntos, sin ruido.
La imposibilidad de tener esa persona puede llegar a ser un martirio constante. Pero eso es lo que te hace permanecer intacto en la misma posición sin falla hasta no avanzar de nivel. Obtener de esa espera una victoria no es en lo que piensas. Ya que el amor no es victorioso. No somos trofeo pero sí somos representantes de ellos. No deberíamos pedir permiso para jugar al juego de ser “amado” ya que no se debe pedir permiso para perder tu dinero en unas maquinas. Lo similar a veces no encaja. Ya cojeas pero aun no desvaneces y no caes en ninguna trampa por muchas que de ellas rodees. Tu lucha diaria quisieras acabarla y poder sentir ese tan anhelado permiso de ello sería un respiro alentador, porque triunfaste sin daños, y con ello dejaste a salvo su corazón, tú corazón. Porque sabes que ese es tu mas atesorado premio.

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