Me sentaré una vez más sobre ti,
que vuelvas a sentir,
el susurro, el deseo,
el placer que desprendo,
al roce de tus dedos.
Coge mi cintura,
suave y sin miedo,
me acerco,
sonrío, suplico,
no sueltes, que muero.
Con besos, caricias,
calmo tu ritmo,
que acompañe el mío,
más lento, más tibio.
Siente, dentro
el calor aumenta,
el vaivén comienza,
ya no hay vuelta atrás.
Después me dejare llevar,
con brío y maestría,
así tu sabrás,
enloquecer mis sentidos,
y juntos,
volar.