Tú preocupada por la hora,
el congestionado tránsito,
los luminosos relámpagos
y la lluvia torrencial
que nos empapó a ambos.

Yo dichoso de tenerte a mi lado,
bajo aquella lluvia fría
que me inspiró
a escribirte poesías
contemplando tu mirada
y tu sonrisa.

Sonrisa que te hice conservar
en medio de esa tempestad.

Enrique Rodríguez