Déjame ver, Señor, en esta lluvia fría
el cúmulo de bendiciones, derramadas cada día
sobre esta humanidad mala y arpía
Capaz de destruir a su prójimo con alegría
con desidia oculta en temor y cobardía
mientras aparenta, un llanto cargado de ironía
su corazón goza, cual depravado en una orgia
y los otros, o quizá los mismos que decía
destructores del mundo, para dejar su carestía
acumulan riquezas con Satán, en gran cuantía