Un oceano vacío

habita mi pobre cuerpo.

Un invierno largo y frío,

lleno de absurdo silencio

Como un arbol desnudo

vestido de soledad

navegante ciego y mudo

voy buscando tu verdad.

A veces creo encontrarte

en la hierba,en el pan,

en la mar cuando está en calma

y una Paz indescriptible

se apodera de mi alma

y te amo con afán.

Pero el dolor y la muerte

me hieren con su presencia.

Jamás podré comprenderte

dime el porque de tu ausencia.

Quizás no puedas impedir

las tragedias de este mundo

y al ver un niño sufrir

tu dolor sea profundo.

Te necesito y te quiero

Padre dime donde estas.

No me dejes con el miedo

de no encontrarte jamás.

Soy el mismo ser que un día

en un tótem te adoraba

sacrificios te ofrecía

y mil templos levantava.

Tantos siglos te he buscado

soy un huérfano en el tiempo.

Tantas noches he rezado

y maldigo tu silencio.

No dejaré de quererte

con mi dolor y mis dudas

navegaré por la mar

hasta que un día la muerte

ponga en mis manos desnudas

la Paz de poderte encontrar.