Dejadme la paz, vivir en el campo.
Quedaos la guerra de la gran ciudad.
Tranquila existencia es lo que reclamo.
Dinero es dinero, no felicidad.
¡Dejadme, dejadme, dejadme la paz!

Porque yo…. mirando las casas caídas,
a los cuatro viejos que ya no se irán,
a los que laboran y a los que se piensa
que dentro de un tiempo también partirán,
soy feliz. ¡Dejadme, dejadme la paz!

Del libro «Vivir con vida», a la venta en:

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