Erosionada montaña se queja,
siendo su queja una verdad:
“¡No son como antaño las mañanas!
desde que llegaron la gente de la ciudad.
Cada vez menos flora y fauna hay,
no está el civilizado indio que cuidaba,
algunas salvajes industrias dañan,
hasta explotando mis entrañas.
Miles de años estuve limpia,
ahora está el basural
y los ríos llenos de fealdad.
Incluso, el aire sucio está.”
Su único consuelo es esperar…
piensa, el hombre no durará,
solo teme quedar sola…
¿O podrá el hombre cambiar?