Cierro los ojos.

Imagino un juguete sobre mis suaves manos.

Huelo un aroma a zapato sin estrenar.

Me rozan sus custridos y sucios dedos.

Deseos de agua caliente y comida.

El esfuerzo se hace visible con el tiempo.

Secan sus lágrimas dichosas que nublan mi mas sincera felicidad.

Lo tengo todo pero quiero más.

Sus latidos pobres se ralentizan cada dia al despertar.

Anochece,

Y la curva de sus labios cambia al cruzar la puerta.

Ignoro los por qués de tan triste desventura.

Dulce niñez.

No sufre.

Solo crece

Y se alimenta del sacrificio de las personas que le dieron vida.

Pasan años.

Ya no hay forma de cerrar los párpados.

La realidad inunda este presente exhausto.

Cambian los papeles.

Lo que antes era fantasía y soñar.

Ahora es la cruda realidad.

Trabajar por pura supervivencia.

Mantenerse firme y llegar a autorrealizarse,

Alcanza niveles casi imposibles.

Aunque los que lo consiguen,

Tocan el cielo.

Ahí es donde el trabajar, deja de costar trabajo.