Renacer bajo miradas cansadas,
de pesadas lágrimas, de fuego al pecho,
los labios agrietados, los ademanes sin vida,
los años contados.
Del rechinido de sucia madera por latido,
Un suspiro grita tu nombre,
sucia cuchilla libera la arteria,
dibuja su infierno, jugueteando,
los nuevos sabores, los rojos tan dulces.
Disfrutando la delicada línea,
Que define las horas del hombre.
Clama tu encanto como un orgasmo en primavera,
Le toma por la espalda, los ríos son lago de fuego,
Un infinito remo de miradas un exquisito sueño le domina,
Tierno como una madre que cobija un pequeño.