EL CORREO

Hay gente que no se sabe qué les pasa.
Los hay ladrones y los que son asesinos.
Esta es gente que ni fu ni fa,
que teniendo su profesión periodística,
un estatus, seguidores
y acciones en bolsa
(cosas que ni fu ni fa),
por obvia necesidad de algo más,
y para colmo de su petardeo en la sociedad
(algarabías que el espíritu de nadie hacen progresar),
se dedican a infringir (art. 127 Constitución),
a molestar,
impunes a las leyes que ellos indignados públicamente hacen reivindicar,
y aprovechándose de la ingenua honestidad de los demás.

Y aun firmando todos ellos con monótonas rubricas sus textos de sociedad,
cabe la pregunta si esta gente se ha preguntado alguna vez quiénes son de verdad.
Si se han encarado cara a cara con su despreciable mezquindad,
con su arcaica mentalidad,
con su pútrida condición que les hace recelar de aquellos que buscan encontrarse
e ir más allá de la patraña, de la vulgaridad, de un yo social.

Gente que ni fu ni fa;
que se queda solo con la rima,
tomando el contenido como una pantomima,
almacenando estas palabras en el baúl de la cultura:
muerte, ataúd, sepultura.