En cada mañana de un sueño,

estás en la mirada lejana hacia el nuevo horizonte,

y cuando llegada la noche

eres la razón que encandila la llama de los sueños.

 

Tengo la imaginación perversa,

quiero meditar esta noche para tí,

quiero incentivar mi egocentrismo,

para ver cuan profundo permaneces.

 

Hago la reliquia de un corazón a la armonía,

realizo el pensamiento de los sublimes deseos,

y en la incredulidad del entendimiento,

se que estás allí presente.

 

Por mas que no te vea,

por mas que no sienta la presencia de una mirada,

en la longitud del tiempo esquivo,

siento que existe una musa para mí que adoro.