Para ti

Con que delicada y perfecta pureza me tomas de la mano Como si aquello fuera extraño presagio de la voluntad divina De un andar sin fin por los caminos aun en obra negra Un obsequio grato de sencilla ironía, sentirme unido a la paz de tus Brazos, a la tranquilidad de tus labios, a la serenidad de tu espíritu, allí donde se posa mi abrigo, tú terminas y empiezo yo, pues ahora recorremos la misma senda. Ven, descansa de tus...