¿Del frío de la calle que sabemos?
nosotros que dormimos acolchados,
nosotros que por nada nos movemos,
que somos con los débiles osados,

y hacemos con poder lo que queremos.
Así nosotros somos los aliados
de quienes el ayer no conocemos,
siendo sus más devotos allegados.

Es deseable el frío en penitencia,
(a aquellos que no quieran someterse
al yugo lastrador de la conciencia,)

que ver nuestro poder desvanecerse,
nosotros que por falta de decencia,
de otros ya no tenemos su presencia.

3/2/14 j.ll.folch
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