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A María Florencia 29 – Quince días en el desierto

Perdido, solo y fuerte en el desierto,
fui caminando sin descanso alguno,
sitiado por calor a sol abierto,
dolido por el frío a noche pruno;

Día y noche en guerra siempre despierto,
buscando agua en días poco fortuno,
buscando calor en noche premuerto,
pidiendo encontrar un anquiboyuno.

Perdido yo llegue a esta Alejandrìa,
pensado en los besos que tú das a otro,
llorando soledad altamandrìa;

Pues de Alejandría a Acre yo iré en potro
y atravesare arenas hamadrìa
que yo regresare a casa aquillotro.

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