Una Elegía a mi amada.

Te ame a tus inocentes catorce años, mientras yo tenía otros siete,
te ame empezando mi viva primavera y en ti muriendo el verano;
Te conocí, gracias a la música que ahora, tu Flor, crees falsa,
te conocí, siendo inconsciente de el dolor que a lo lejos me esperaba.

En ti vi los dulces labios de una virgen que el dolor de otros no siente,
en ti vi una dulce musa que nunca se a enamorado en otoño;
En tu persona existiendo una falsa humildad de corazón en masa,
en tu persona siendo de otro hombre, mientras yo en este dolor te amaba.

Te amo, por siempre cada día, luna, de antaño a aumento que anoche,
te amo, en demasía, sabiendo que tus florales a otro pertenecen;
Te deseo, en mi cama completamente desnuda bajo la luna,
te deseo, a mi lado hasta que el sol alumbre detrás de la mía tumba.

¿Sería entonces pecado desear tu cuerpo para mi reproche?
¿Sería entonces mal amar a quien por ella mis rosas no florecen?
Ay mi amada, cuyo nombre me es tan tan lejano por ser tu aún alumna,
ay mi amada, eres mi sol en la noche mas obscura en la bella lomba.

Ven mi ama; Rosa, flor y dama ven a darme la mas dulce acogida
ve mi ama; y causa la gran hecatombe con tu virgen cuerpo a este hombre;
Dime que me amas, flor de puta, la puta de todos y de cada uno,
dime que me amas, pese a ser un adulto y tu una dulce y tierna niña.

Así que, después de destruir, masacrar y emascular mi pobre vida,
así que, después de destruir la mía vida en el calor de la lumbre;
Mátadme, pues la mía asquerosa vida, no tiene sentido alguno,
mátadme, María Florencia Paolini de Trelew Argentina.