Hija mía si me pides que te cuente;
En donde viví mi pasado ausente.
Te contaría de atardeceres;
cuando el sol resplandeciente,
acaricia la blanca nieve suavemente
tornándola en naranja refulgente;
haciendo que Dios se detenga muy paciente
a contemplar las maravillas del presente
que solo se comparan con tu sonrisa dulce
y tu cálida tierna y mirada inocente.
Leyra.